22/6/18

La riqueza

Quiero una ventana grande, cortinas blancas, el sol de las mañanas, los zorzales despertándome en las madrugadas, el viento entre los sauces, la luna nueva, la que mengua y la que crece y también la que redonda y llena ilumina el cielo. Quiero noches silenciosas, el frío del invierno al otro lado de los postigos y un ventilador de techo cantando al ritmo del calor de enero. Quiero, descalza, lavar mi patio, fregar el musgo de los ladrillos con una escoba de paja. Quiero inundar macetas, podar geranios con la tijerita de alpaca que heredé de mi abuela, sacar yuyos con los dedos, perseguir hormigas y caracoles, hablarle a los cactus, tener un árbol. Quiero un sofá donde dormir la siesta. La hojarasca de junio arremolinándose en la vereda y la luz de las cinco en una tarde de julio tiñendo todo de color amarillo. Quiero el río cerca, ése que fluye trayéndome recuerdos; quiero, una tarde cualquiera, descubrir que todavía en Buenos aires habitan garzas moras.

No hay comentarios: