12/7/12

Mi arma de poder

Mi abuelo Tata murió a los 99 años y su legado -además de sus cuadros multicolores de candombes y milongas, sus cuentos fantásticos y su particular manera de pensar y mirar la vida-  fue una biblioteca inmensa, una espectacular colección de porcelanas chinas y un montón de antigüedades asiáticas. Seis hijos, cerca de treinta nietos y varios bisnietos, cuando mi padre me dio a elegir entre lo que quedaba yo manoteé un objeto sin tener la más mínima idea de lo que era. Seguramente lo tomé porque recordaba haberlo visto desde muy chica dentro de la vitrina donde mi abuelo guardaba sus más preciados tesoros. Esa cosa sin sentido que ni siquiera sabía si me gustaba fue a parar a un cajón durante varios años. Claro que cada vez que hacía orden o me mudaba, la sacaba de su lugar olvidado y la miraba. La miraba y me preguntaba qué sería, qué significado tendría, y también me acordaba de Tata.
Me fui a Nepal por primera vez y escribí que el deseo de Tata corriéndome por las venas me empujaba. Me fui a Nepal por segunda vez y no me di cuenta de nada. Fue la tercera vez, hace algunos meses, que ni bien terminé de subir las interminables escaleras del templo de Swayambhunath, en Kathmandu, até cabos. No es que antes no supiera sobre el significado del Vajra que precede a la gran Stupa. Es que no había relacionado el objeto guardado en un cajón con el budismo tibetano o Nepal. Me acuerdo que explicaba al grupo que guiaba que el imponente Vajra (o Dorje) simboliza al rayo o fuerza indestructible, cuando me quedé muda. Cerré los ojos, me mordí los labios, sonreí, moví la cabeza de un lado al otro, incrédula: súbitamente me había dado cuenta de que la parte superior de la daga de tres filos heredada de Tata era, también, un vajra.
Me quedé mucho tiempo en Nepal, y si deseaba volver a Buenos Aires era sólo para tomar ese objeto heredado de mi adorado abuelo en mis manos.
Y aquí está, aquí la tengo, ya no en un cajón, sino en el lugar de honor de mi casa. La he estudiado mucho, comparado con otras piezas cuyas fotos encontré en internet. He intentado, también, descifrar sus figuras y su forma. Sé que las tres cabezas representan a la divinidad Vajrakilaya y que el Vajra es perfecto. El que supongo es un toro me desconcierta, ya que tiene una serpiente en la boca y no he encontrado una figura igual en ningún lado, ni siquiera en el archivo de fotos que tengo del fabuloso Museo de Patan. Tampoco sé qué es la figura equina que corona las tres cabezas de la divinidad, y menos que menos, el uso que se le daba a esta especie de daga de tres cantos. ¿Era un arma? ¿Un objeto ceremonial? ¿Un emblema de mando?* Intenté dilucidarlo mientras la inspeccionaba, y fue así, teniéndola entre mis manos, que descubrí su tremenda energía.
No sé si es la energía de la divinidad o del Vajra; no sé si es la energía acumulada a través de la antigüedad. Yo creo que es todo eso sumado a que perteneció a mi abuelo Tata.Y a que yo la elegí, sin saber que en esa especie de daga de tres filos de bronce tallado iba a encontrarme con mi arma de poder.
¿Y qué es un arma de poder? Un conjuro, un escudo, un Detente, un rayo de luz, una espada invisible que no hiere ni mata pero que me defiende. Vajrakilaya, Budha, mi abuelo Tata y mi ángel que me protegen. Cuando la tengo en mis manos me siento poderosa.

*Escribo esta acotación un año después de haber publicado este post. Finalmente supe que la daga de tres filos es una Phurba o Kila, un poderoso y muy antiguo instrumento ritual budista de origen chamánico, usado por los lamas tibetanos. Se utiliza para meditar, armonizar, precidir ceremonias y, como herramienta de exorcismo, para despejar tinieblas y mantener demonios y energías negativas apartadas. 
Ahora sé que lo que heredé de mi abuelo tiene un nombre, Phurba. Y que no estaba errada, heredé un arma de poder.


3 comentarios:

Lorena Prado dijo...

Qué linda historia!!!

Tenias tu amuleto ancestral de protección y no lo sabías :)

Abrazo grande,
Lore

Tomas Portas dijo...

Hermosa historia.

Lluis Figueras dijo...

Que bonita historia, te recomiendo el libro "the encyclopedia of tibetan symbols and motifs".