16/9/12

Myanmar-Burma: Cuando un sueño se hace realidad

...Y si uno desea fuerte, si ese querer se mantiene constante en algún sitio recóndito de nosotros mismos -aunque no seamos conscientes de ello, aunque creamos que no estamos haciendo nada para concretarlo, aunque pase el tiempo y estemos dedicados a otras cosas-, entonces los sueños se cumplen.

En sólo 8 días parto a la ex Birmania, esa mancha rosa en el mapa que se asoma a la Bahía de Bengala y limita con Thailandia, Laos, China, Bangladesh, India y Bhutan. Dueña de una pobre economía basada en la producción de arroz y con 60 millones de habitantes -de los cuales el 90 % es budista-, la historia de este país del Sudeste Asiático es remota y apasionante. Recién independizado de Inglaterra en 1948 y aislado del mundo desde 1964 hasta 2011 -periodo en que una junta militar gobernó el país sin respetar ningún derecho y haciendo oídos sordos a los reclamos internacionales-, desde la liberación de la líder y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, quien durante 15 años permaneció bajo arresto domiciliario, y las elecciones de 2010, Myanmar ha comenzado tímidamente a insertarse en el mundo libre.

Lo cierto es que sigo la historia de Myanmar desde hace años. El mundo es un infinito telar, y aquí y allá, sutiles hilos me conectaban de una manera u otra con el país: sino era a través de las historias de refugiados que me contaba mi hija, quien estaba muy conectada con una ONG que asistía a birmanos en Thailandia, era un libro, una manifestación pacífica en la que de pronto me veía inmersa cuando caminaba por Londres, o la extraordinaria película Burma VJ. Todo esto no hacía más que incrementar mi deseo: algún día viajaría a Myanmar.

Como casi todas las decisiones de mi vida, ésta también la tomé rápido: estoy en Marruecos desde hace bastante tiempo y hasta hace 72 horas no me iba a ningún lado. Pero en 8 días vuelo de Casablanca a Doha y de allí a Bangkok. En Thailandia me quedaré sólo el tiempo suficiente para conseguir la visa de entrada a Myanmar: ni bien me la entreguen, vuelo a Yangon, su capital.

Además de buscar información en internet sin parar -la info sobre Myanmar es más bien escasa, bastante confusa y contradictoria, sobre todo con respecto al visado, pasos fronterizos terrestres (aparentemente, salvo con un permiso especial, están todos cerrados), rutas permitidas (casi todas las carreteras que bordean los límites del país están cerradas para viajeros), y zonas a las que se puede acceder sin problemas más allá de sitios como Yangon, Bagan, Inle Lake, la región alrededor de Mandalay, o Kalav- convivo con la maravillosa ansiedad que me produce saber que nuevamente me pondré en marcha. Vuelvo a SerViajera. Vuelvo a viajar para mirar y absorber, para estar callada y escuchar, vuelvo a viajar para escribir y contar.

5 comentarios:

Luis G Venzano dijo...

Me seguís maravillando Flaquita, Philip besos

ontravelling dijo...

Espero que te fascine tanto como nos fascinó a nosotros!!!
Que lo pases genial... y que nos lo cuentes tooooodo.
Salut!!!

el viajero impresionista dijo...

Hola María. Si te fuera de utilidad, Bleid del blog Volando voy estuvo no hace mucho allí. Si necesitas alguna información tal vez te pueda ayudar.
Saludos y que disfrutes como sólo tú sabes
hacerlo.

Yo adoro viajar. I love travelling! dijo...

Me parece increíble la pasión que le pones a la vida. Me encanta haber leído el porqué de tu destino...
Yo tengo un pequeño blog de viajes que me encantaría, si puedes y te apetece, visitaras y si tu quieres podríamos seguirnos. Independientemente de que mi blog te guste, lo mires, me sigas o no, la fuerza de tus palabras me ha cautivado.
Sigue viajando y sobre todo, sigue contándonos lo que ves.

Saludos,

Trini.

David Linburg dijo...

with A Beautiful pictures
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