25/11/10

Color Cartagena

Me salteo Bogotá, me salteo los kilómetros en bus hasta San Gil, las caminatas por el precioso Barichara y el trekking demoledor hasta la Cascada de Juan Curi.
Estoy en Cartagena y no puedo pensar para atrás. Caliento mis dedos y mi cabeza con una Águila bien helada, trato de no moverme al compás de la música que suena en el bar Media Luna, en el barrio de Getsemaní.
Son las cinco y media de la tarde y el viento ha comenzado a soplar. Las copas de las palmeras barren la modorra de la siesta caliente y la ciudad se prepara para fiestear. Ahora se puede respirar, los ventiladores de las casitas del barrio causan algún efecto, por las ventanas entran rachas de viento marino, por las calles se arremolinan olores a pescado frito, a fruta madura, a jugos tropicales, a asfalto eternamente calcinado.
Es la tarde, qué felicidad. Las olas golpean enloquecidas y transparentes contra las viejas murallas, se vuelan los vestidos blancos de las increíbles mulatas, los hombres se regalan la primera cerveza del día y un cigarrito.
En la ciudad vieja las plazas se llenan de turistas. En la de Santo Domingo, en la de San Pedro Claver, las mesitas invaden cada rincón. En la plaza Bolívar -la única de la ciudad vieja sombreada por enormes árboles- los cartageneros miran otra tarde pasar.

Desde que estoy aquí ando perdida en los recuerdos. Me digo que nada de lo que he vivido importa, sin embargo Cartagena me lleva continuamente a otros lugares. Tiene los destellos de la fantástica Cádiz, el viento aliviador de Essaouira, los colores de La Habana. Sí, qué locura, en Cuba todavía no he estado. No en esta vida, pero de alguna forma o en otro momento la habré visitado. Las campanas de las iglesias me traen nuevamente aquí. En ninguna parte del mundo he escuchado estos tañidos corroídos por la sal, el calor y la humedad.
Otra vez doy la vuelta entera a la ciudad vieja caminando por la parte más alta de las murallas; saco las mismas fotos que saqué esta mañana. No puedo con tanta maravilla. Bunganvillas moradas enredadas con blancos jazmines, malvones cayendo en cascada desde los balcones de madera, muros desconchados amarillos, celestes y granates, torres, cúpulas y campanarios.
Atravieso la Puerta del Reloj, me voy hacia Getsemaní. En el barrio, mucho más popular, late fuerte y real la vida. Los puestos de comida -chorizos y queso fritos, palitos de carne asada- han invadido las esquinas; la gente ha sacado las mecedoras a las veredas. El alcohol se le ha subido a la cabeza a más de uno. Las familias conviven con borrachos perdidos, con alguna prostituta que ha decidido hacer la calle desde temprano. Los restaurantes ya están llenos. El ‘Plato típico’ (pescado, carne o pollo con arroz moreno medio dulzón -hecho con pasas y coco-, yuca frita y ensalada aderezada con coriandro) ha pasado a ser mi preferido.
Cartagena se apaga. Se encienden los faroles. La ciudad exhala olor a noche. Se escucha música, las mujeres –tan mujeres- caminan al compás mostrando sus dotes naturales; los hombres no se cansan y siguen diciendo deliciosos piropos. Ah, mi reina, mi sol, vente conmigo lady, te regalo mi vida, todo te lo doy. Mira qué noche, mira qué luna, cosita rica, vámonos al mar, que en la vida lo que vale es disfrutar.

10 comentarios:

Claudia dijo...

María, María. Qué feliz estoy de saber que te ha gustado tanto Cartagena. Yo nací en Buenaventura, mi madre es de allí y mi padre era de Cartagena ('Cartageneros' los llamamos), pero eso sí, me crié en Cali. Así que tengo sangre de ambas costas colombianas.
Ese plato típico del que hablas, es de las comidas que no se pueden dejar de probar. No tiene nada del otro mundo, pero el arroz es bastante apetecido pues es hecho con coca-cola y pasas (que le dan ese sabor dulce).
Hace mucho que no voy a Cartagena, pero desde ahora te digo que en cuanto llegas no te quieres ir. Hay mucho pero mucho por conocer, aunque lamentablemente hay algunos sitios que no se pueden visitar con tanta frecuencia como antes, como el 'Cerro de la Popa' (ya te dirán por qué). Te recomiendo (a todos) que visites 'Playa Blanca', puedes ir en lancha o por carretera. Si lo haces por esta última, debes usar el ferry.
Un besote.

SerViajera dijo...

Qué bueno tener una amiga-lectora colombiana... Ya he hecho la corrección, cartageneros por cartagenos! Y lo del arroz hecho con coca cola.... no lo sabía!
Qué decirte, Claudia, la estoy pasando increíble!
Un beso enorme!
María

Ana Belén (Viajes los Pontones) dijo...

Hola!
Tu blog me parece muy interesante, aqui tienes una fiel seguidora.
Te invito a que conozcas mi blog y a hacerte seguidor@.
Un saludo.

http://www.viajeslospontones.blogspot.com

Aventurer@ dijo...

Es un excelente relato MARIA. ¡Que bien retrataste la ciudad! Te imagino en una de esas terrazas tomando tu Aguila y escribiendo describiendo todo lo visto y vivido, impregnándote de esa atmosfera tan especial que tiene Cartagena a todas horas...Un beso.

Patricia dijo...

Es un placer llegar aqui despues de tantos días y encontrar que estás nuevamente en movimiento y nada menos que en Cartagena!
Una delicia tu relato, como siempre.
Sigue nutriéndote del mundo!
Un abrazo.

tatiana dijo...

Hola que tal¡
Permiteme presentarme soy tatiana administradora de un directorio de blogs y webs, visité tu página y está genial, me encantaría contar con tu site en mi sitio web y asi mis visitas puedan visitarlo tambien.
Si estas de acuerdo no dudes en escribirme a tajuancha@gmail.com
Exitos con tu página.
Un beso
tatiana.

Aventurer@ dijo...

Maria... estàs bien? Espero que si, que te encuentres fenomenal. supongo que has dejado de escribir por atender cosas más importantes, pero sabes una cosa? hecho en falta tus escritos...¿Has viajado ultimamente? Seguro que estás inmersa en nuevos proyectos. Bueno, un beso grande desde Barcelona,España.

Adalberto dijo...

Hola, creo que tu entrada has simplificado un semestre de estudio de identidad Caribe, sabías que eso de que Cartagena te recuerde varios lugares no es casualidad, el Caribe es un crisol de culturas, ahí tuvieron encuentro blancos, amarillos, negros, mulatos etc y el resultado fue un mar lleno de universalidad. Felicitaciones por tu blog

Anónimo dijo...

Só quero dizer que é um grande blog você tem aqui! Eu estive por aí por bastante tempo, mas finalmente decidiu mostrar o meu apreço pelo seu trabalho! Polegares para cima e mantê-lo ir!

Camila dijo...

Lindo es ser viajero por todo el mundo, estuve viajando el año anterior por Cartagena ralamente hermoso me gusta mucho Latinoamérica y estoy tratando de descubrirlo en su totalidad ahora estoy pasando por unos hoteles en mar del plata también muy lindo.