3/2/10

SerViajeraFotos: Nepal, ciudad funeraria de Pashupatinath


Finalmente me decido a mostrar las fotos de Pashupatinath. La gran ciudad ceremonial hindú de Kathmandu consiste en varias edificaciones y templos. El principal, destinado a Shiva, tiene la entrada vedada a los no hindúes. Sin embargo, esto importa poco comparado con la experiencia de caminar sin rumbo por la mística ciudad, salpicada de templos menores y esculturas, y atiborrada de sadhus, o santones.
Los ghats del sagrado río Bagmati ofrecen una experiencia única y fuerte: Allí se creman continuamente los cuerpos de los hindúes, quienes creen de gran augurio ser incinerados en Pashupatinath.  Al considerar la cremación totalmente natural, los hindúes lo hacen frente a todos lo que quieran observar, sin pudor por mostrar el ritual que acompaña a la muerte de un ser querido.
Desde la orilla de enfrente (el Bagmati es un río muy angosto, contaminado y sucio, que apenas lleva agua) vi varias cremaciones, todas distintas de acuerdo al nivel social y económico de la persona fallecida. La gente de cierta fortuna es incinerada con leños olorosos, que perfuman el aire con un etéreo humo blanco. Los pobres son quemados con madera que exhala un olor rancio y oscurece el cielo con sus vapores negros.
Vi cuatro hijos varones rapados llorando la muerte de su padre; vi mujeres engalanadas mirando la cremación del hombre desde cierta distancia; vi un muerto que había fallecido en la calle, apenas cubierto con un trapo empapado en sangre, vi a otro envuelto con una sábana blanca, llorado por una mujer indigente.
Y en el río, innumerables adolescentes hurgando en el fondo con la esperanza de encontrar algún pequeño tesoro arrojado por los familiares de los muertos pudientes, acarreando las sobras de la leña quemada para usarla como combustible en sus casas.
Pashupatinath muestra sin velos la íntima conexión entre la vida y la muerte en un ritual emotivo, para muchos natural y para otros escalofriante.

Hacé click sobre la imagen para entrar en la galería de fotos.



1 comentario:

el viajero impresionista dijo...

Como de otra época, aunque realmente allí no existan. La Rueda de la Vida gira sin cesar, admitiendo en su seno a los que se incorporan y despidiendo a los que la abandonan. Saludos.