9/7/09

Yo, yo, yo

Desde las tripas. Sin límites. Desde mí. Yo. Yo. Yo. No viajo hasta octubre -en que me voy al tantas veces pospuesto Nepal-, por eso debe ser que alquilé Anduriña, mi casita del Bajo de San Isidro, y me vine a un monoambiente en medio de la civilización. Parece mentira, pero 20 km a veces son como tomarse un avión y cruzar el Atlántico. O el Pacífico. Todo nuevo, todo, todo, todo. Hasta ir al supermercado. Andaba entre las góndolas, agotada de tanto transportar cajas, y me lamentaba de no tener mi cámara. Le hubiera sacado fotos a todo: gente, productos, cajeros, carros. Esto es otro planeta.
Hoy es mi primera noche en mi Petit, y aunque el nido se ve divino, no tuve tiempo de colgar las cortinas. Me asomo a la noche oscurísima de un 5° piso invadido por las copas de las tipas. Maravilloso. Ya me imagino cuando las tipas lloren y ensucien todo, cuando más tarde se llenen de diminutas flores amarillas y hagan a los porteros lavar mil veces las veredas con lavandina y despotricar.

Paradójico que me haya venido desde la soledad del Bajo a 'la Capital' justo con la fucking gripe A. Creo que lo hice a propósito, no hay nada que hacerle: soy contreras, si todos van para un lado, yo voy como un toro para el otro. Rídículos todos, en Buenos Aires está todo parado, nadie trabaja, los ricos se han ido a sus casas de fin de semana, el gobierno declara asuetos, en el súper céntrico nos obligaron a hacer la cola de las cajas dejando entre los clientes 1 metro de distancia. God, ¡yo anduve un mes en bus por Bolivia sin vacunas! Y planeo llegar de Delhi a Katmandu de la misma manera... ¡y no me pienso vacunar! Juro que no es de temeraria: me cuido un montón, voy al médico cuando me tocan los rutinarios chequeos y me llevo un botiquín completo cuando viajo, pero ¿me voy a estar untando las manos con alcohol en gel cada dos por tres?
No entiendo de qué se cuida la gente. Realmente. ¿De morirse? Bueno, parece que en Argentina se han olvidado de que de algo, y en algún momento, nos moriremos. ¿Mientras tanto qué? ¿En aras de 'vivir' vivimos atrás de un barbijo?
El tema es interesante: me tiene compenetrada. Cuidarse cuidarse cuidarse es la mejor excusa para no vivir. Como si el propósito de vivir fuera cuidarse. El Kibalión lo dice: como es arriba es abajo. Que si hace demasiado frío, que si hace demasiado calor, que el dengue, la malaria, y la mar en coche. Siempre hay una manera para escudarse detrás del miedo. En la Tierra (aunque me imagino que en El Chad o en Somalia ni se enteraron de esta nueva enfermedad) hoy es la gripe A.
Y, si para nuestra generación -por llamarla de alguna manera- el tema es el aislamiento, la soledad, todo este invento lo incrementa. No te acerques, no me beses, no me respires cerca, mejor por teléfono, o por internet. Poco. Poquito, virtual...
Yo amo la soledad, pero sólo cuando es elegida. Tener que conformarse con la soledad porque no hay otra salida es no estar viva. Es estar muerta.

¿Me he ido por las ramas? Puede ser. Es que hace añares que no escribo y las ideas me salen a borbotones. Curioso, porque yo sólo quería contar de este viaje: desde el Bajo de San Isidro a la Capital. De cómo la necesidad de alimentar mi curiosidad ha hecho que dé vuelta todo, que arme unos líos bárbaros, que trabaje como una mula, que embale y desembale, que la mudanza sea una profundísima limpieza por dentro y por fuera.

De una casita preciosa pasé a un petit-petit-petit. Por elección propia. Mi obsesión desde hace unos años es tener menos. Menos, sin ser San Francisco de Asís, pero menos. Y en la decisión de qué sí y qué no, tiré -mejor dicho, regalé- de todo. Es bueno verse en esa situación de elegir, darse cuenta de la cantidad enorme de cosas prescindibles que acarreamos de un lado al otro y de las que una realmente no puede desprenderse: puedo regalar mis mejores zapatos, mi tapado Prada de mi etapa 'cool', pero no mis libros, por ejemplo. No es cuestión de razonarlo: he leído todos. Pero no puedo dejarlos. Me gusta mirarlos, que me rodeen. Los libros conmigo.
Dejo, me voy a meter en la cama, ventana mediante, bajo la copa de las tipas.

Qué aventura esta noche. Casi como estar en Nepal.

1 comentario:

Lui dijo...

Fascinante!! Me encanto tu vision de esta histeria en la que alguien nos hace vivir...tampoco es de ahora. Nunca pense que un viaje desde el Bajo a la Capi fuera tan fuerte.
salu2.lui