9/3/09

I have a SUN

Mundo de los cíbers otra vez. Música estridente, teclados borroneados, faltas de ortografía, cero acentos. Pero qué feliz soy. Estoy en Arequipa y ya me pasaron tantas cosas que no sé por dónde empezar. Como después de 20 horas de bus desde Lima (las supuestas 15 horas se alargaron, ya explicaré por qué) aterricé en un hostal horripilante y quiero encerrarme temprano, resumiré.
Primero que nada: I have a SUN. Big, yellow, warm, lovely SUN. En realidad es mi SON, pero las palabras suenan casi igual y mi hijo es casi lo mismo, un sol; eso sentí, como nunca, en Lima, donde mi querido pichón eligió vivir porque allí puede correr olas con sus tablas de surf y porque se enamoró de una limeña tan SUN como él.
Si uno llega solo, de paso, Lima le parecerá una ciudad absolutamente olvidable. Todo cambia cuando tu hijo te espera con un abrazo de oso, te cede su cuarto, te muestra los secretos de la ciudad, te hace probar los mejores ceviches, tiraditos, causas, choros a la no sé qué, te lleva a ferias, te pasea por el barrio viejo de Barranco, recorre con vos las callecitas ensordecedoras y caóticas del centro. My SUN también me llevó a la playa, me mostró los points más espectaculares para surfear y nadamos en Pacífico.
Pero la noche del domingo cambié mi vestidito de verano limeño por mi equipo de Indiana Jones femenino, me despedí con un abrazote de mi adorado SUN y de su divina chica, y me preparé para un viaje de 15 horas hasta Arequipa. Comenzaba mi aventura, y como el viaje bordeando el Pacífico sería tan largo, compré un asiento vip en la mejor empresa de buses.
Todo fue perfecto durante 10 horas. Dormí como si estuviera en la business de Iberia. Entonces empezó a amanecer. Abrí las cortinitas y vi dónde estaba. El Pacífico explotaba allí, a metros de la famosa Panamericana, esa ruta que une Latinoamérica y que no tiene ni banquina. Gris, plata, blanco, dorado. El desierto desbarrancándose en el mar azul, lleno de espumas. Y nada más. Nada más. Ni una planta, ni un árbol, ni un animal, ni una persona. Sólo, de vez en cuando, unas casuchas hechas de madera o de chapas que probablemente, en uno de sus arrebatos violentos trajo el mar.

Mientras escribo me entra un mail. Interrumpo.
-Ma! cómo llegaste a Arequipa?- Es mi SUN.
-Estoy súper Gordi, todo bien, pero tuve mi primera aventura; no sabés lo que pasó... Te cuento mañana, Negrito, estoy cansadísima, ya mismo me voy a dormir.

3 comentarios:

mariana dijo...

Holaaaaaa..!! que bueno volver a escucharte..! vuelvo a viajar un poquito con vos..!!! Besos..!!!!
Mariana, tu primita.

iboff dijo...

Me emcantaaaa.

Valkiria dijo...

Genial!! Qué viene después??
Espero con ansias tu nuevo post.