12/8/05

A mi aire

No pude conmigo misma y en vez de volverme con mis hermanitas después de "la semana de chicas" en Buzios me tentó Rio y en Galeao cambié pasaje y me quedé en la gran ciudad. Es que me atrajeron algunas cosinhas que había escuchado por ahí. Ni el Corcovado, ni el Pan de Azúcar, ni Copacabana, ni Ipanema, ni shopping, ni nada de eso. Me instalé en Santa Teresa, un barrio muy, muy alto, antigüito, deliciosamente decadente y medio bohemio, por donde pasa un especie de tramway a todo lo que da con la gente colgando para no tener que subir y subir a pie. El calor es una especie de muerte anunciada, 38 grados y humedad a rabiar, aunque yo estoy feliz, sola, a mi aire y en silencio. Es que la semana de las tres Marías fue espectacular, aunque quedé de cama, necesito no reírme sin parar durante unos días, no hablar y no andar en masa, las tres rubias juntas. En fin, aquí estoy, viviendo en una guest house increíble, una casa que por afuera está cercada por una tapia con rejas y pinches que más bien da un poco de miedo, pero por dentro es un flash.
Desde mi cuarto veo TODO Río de Janeiro, tengo hamaca paraguaya incluida, unas ventanitas muy portuguesas y un aire que sube del lejano mar.
Anduve caminando cuesta abajo hasta el Largo do Guimaraes, donde late el corazón de Santa Teresa. Para subir hasta casa probaré la experiencia de colgarme del tramway: me han dicho que si uno viaja así no tiene que pagar boleto. Ya veré cómo me va, porque acabo de almorzar un peixe acompañado por una cerveza gigante y helada, para paliar el calor... Como sea subiré, dormiré una siesta y después partiré hacia Lapa, un barrio de principios de siglo XX que se estropeó, fue tomado por prostitutas, 'cafishos', mafiosos y drogadictos hasta hace un tiempo, en que se convirtió en morada de artistas y bohemios.
Atrás llegaron los restaurantes y sitios cool, culturales, y llenos de música carioca. Ahora, entérense, es lo más en Rio. Ya contaré, pero intuyo que mi noche será movida.
No quería dejar de escribir. Siempre me brotan las ganas cuando ando perdida por ahi. Mis queridas hermanas deben estar llegando a Bs As cargadas con sus valijotas y con cuentos absolutamente delirantes. Si alguno se las cruza no crean lo que pueden llegar a contar de mí.

Yo estoy aquí, en Santa Teresa, con mi mochila y mi máquina de fotos. No hay nada que hacer, ésta es mi perfecta manera de vivir. Sólo voy a estar poquitos dias, asi que no los atosigaré con mis largos posts.
Beijos, beijos, beijos

1 comentario:

Argonauta dijo...

Hola María:

Desde luego a la Madre Tierra le sobran los motivos para estar dolida. Su destrucción comporta la nuestra.

Te mando un beso desde donde tú ya sabes. Tan lejos...