26/11/07

Divagaciones en esperanto

¿Cuántas retrospectivas de Louise Bourgeois necesitaría ver para animarme a vender lo que tengo y comprarme una casita antigua en la medina de Chaouen?
Más allá de que (pierdan cuidado, a esta altura de mi vida no me haré adicta) haya fumado nuevamente kif (mucho mejor, siguiendo las directivas y escuchando las explicaciones técnicas e históricas de Mohamed, primo de Bilal) y también, al mismo tiempo, o en la misma rueda del salón, unas pitadas de un porro de hachís armado por un inglés llamado Richard, estoy totalmente cuerda y la pregunta me la hago de verdad. Es que Chaouen me gusta mucho mucho, y lo encuentro cercano a ese lugar que todavía no termino de hallar. Ya me ha pasado esto de imaginarme viviendo en otros sitios que me han encantado, pero siempre terminé encontrándoles una contra imposible de salvar. Cuzco me volvió loca, pero me dio claustrofobia lo difícil que es llegar o salir de allá. La isla de Hvar, en Croacia, también me pareció hecha a mi medida, pero el lugar ya era caro, demasiado turístico y en invierno qué hago yo allá. Santiago de Compostela, la Tramuntana de Mallorca o algún pueblo del sur de Extremadura, son otros lugares que me han fascinado, pero como cualquier otro sitio en Europa, son absolutamente inaccesibles para mí.
En cambio no le encuentro contras a Chaouen. Aunque los ‘chaouenos’ insistan en llamarla ciudad, es un pueblo chiquito. Está a sólo cincuenta kilómetros del Mediterráneo, a dos horas de Tánger y desde allí a 1 hora de avión de Madrid o a 40 minutos de Tarifa vía ferry. Es muy barato para vivir y una linda casita –si vendo la mía- me es accesible: Bilal me ha dicho que una casa antigua de tamaño mediano en la medina puede costar 45000 €, y que con 5000 € la dejo nueva.

De los ‘chaouenos’ puedo hablar sólo por intuición, que al final es para mí lo que verdaderamente cuenta. Tres días no son suficientes para conocerlos, sin embargo me siento muy cómoda entre ellos, creo que podría pasar desapercibida y no estorbarlos; y tampoco ellos podrían molestarme a mí. Viviríamos en armonía, ellos con sus cosas y yo con las mías. Sería la rubia entre un montón de musulmanes oscuritos, pero me gusta usar sombreros o pañuelos, así que eso sería lo de menos.
El resto es una maravilla: el azul cielo de Chaouen, las montañas agrestes, el Mediterráneo despoblado, la llamada de las mezquitas cinco veces al día, el colorido de los atuendos de las mujeres rifeñas, los cabritos que desde los fondos de las casas son llevados bien temprano a pastar en el campo, la sensación de estar apartada del mundo pero a la vez cerca de todo, es más de lo que jamás he soñado. Además, como me conozco y un poco de lightness me es necesario, he pensado que si un día me canso de andar hecha una pueblerina, puedo tomarme un avión a Madrid o París, ponerme mi mejor outfit, un par de tacones, maquillarme e ir a la peluquería. Sé que con un par de días disfrazada de exquisita se me pasa la necesidad de sentirme princesa. El único mínimo problema que le veo a Chefchaouen son los dos meses de verano, no porque sea caluroso, al contrario (aquí debe ser deliciosamente fresco), sino porque debe llenarse de turistas. Lo ideal sería ahorrar y no vender Andoriña. Tener dos casas: una en Latinoamérica y otra en el norte de África. ¿Cómo suena eso? “Tengo una casita en Argentina y otra, pequeñita, en Marruecos...”

Sentada al lado de mi chimenea encendida, ya cenada, pienso. Lo ideal no existe; sé de memoria que en la vida hay que elegir. ¿No será ése el paso que todavía me falta dar? ¿Mudarme DE VERDAD, cortar las cadenas del ancla, dejar mi pasado atrás? Por primera vez desde que imagino irme del todo de Argentina, la idea no es inalcanzable; al contrario, mi situación económica no es la eterna excusa.
Todo esto que sigo pensando frente al fuego lo dije en voz alta mientras fumaba kif y hachís. Lo hice en inglés, español, italiano y mi paupérrimo francés, traduciéndolos y mezclándolos en una especie de esperanto, porque la rueda donde habíamos empezado a charlar mientras tomábamos té estaba formada por Cosimo, el dueño italiano del hotel, Bilal, el inglés Richard, su novia silenciosa, y Mohamed, que sólo habla francés.

Uffffffffff!!!!!!!!!! ¡¡¡¡Qué truenos!!!!! Tiembla la tierra, la luz viene y se va, diluvia. ¿Es esto Marruecos, el país del sol eterno y la sequía perpetua? Y bueno, estoy en el Rif, por algo aquí crece tan bien el kif. Campesinos y traficantes deben estar agradeciendo a Alá.
Desconecto.
Ciao, adieu, good bye.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Te conozco solo por tu blog, al cual accedì por recomendaciòn de un amigo.
Ahora, si realmente eres como lo que escribes y describes, y encima de eso eres la guapìsima rubia de las fotos , yo te regalo la casita marroquì si me dejas ser tu compañero en tu estada por allì.
Por Buenos Aires no te preocupes, no me gusta ni un poquito.
Debemos ser casi de la misma edad (39) y yo francès e inglès lo hablo muy bien.

diego quiroga dijo...

Cana,


Ese lugar en el mundo parece no existir para personas que se criaron en un pueblo con ferrocarriles y puertos ingleses, casas de frentes italianos y francesas, chalets californianos, o mediterráneos a la vera del rio, cabañas tirolesas rodeadas de pinares, catedrales neogóticas , iglesias neoromanicas y capillas barroco - españolas. Somos algo de todo pero ninguno de alguno.

saludos

Diego Quiroga

Ser Viajera dijo...

"Somos algo de todo pero ninguno de alguno"... Qué buena frase Diego... Tal vez por eso me cueste tanto encontrar mi lugar. O tal vez todos los lugares sean mi lugar.
Me encanta tu comentario.
un beso
Cana

Anónimo dijo...

Ja,Ja,Ja el "anonimo" de 39 , está con temperatura realta.sabés que , Cana, aunque Yo creo que los consejos solo sirven para quien los da, mi amigo Federico, dice que el precio a pagar , si uno dirige una mirada demasiado profunda a la vida , es la desesperación.No te estarás arrimando demasiado.(mi amigo tiene por apellido Nietzsche) y yo soy el tano (el tio). TU tio

Ser Viajera dijo...

Querido Tano, tu amigo Fede (me permito la confianza) es un crack, y tiene razón. El tema es que yo ya no tengo arreglo: si es por mirar profundo, ya SOY una completa desesperada.
Y bué, algún defecto hay que tener.
Besos tío Tano
Cana

Ulo dijo...

Hoy día a cualquier cosa le dicen esperanto :P

Esperanto:
www.esperanto.net
www.lernu.net

Carmen dijo...

Querida Canaca, que fantástico poder participar de tus viajes y aventuras. Sos muy valiente para llevar a cabo tus paseos por lugares tan extraños y llenos de misterio, es una maravilla tu poder de descripción, lo haces tan bien que a veces me parece percibir los olores de los lugares que contás, la ciudad azul es alucinante. Tus escritos son un complemento a mi vida feliz y burguesa, en éste nuestro rincón del planeta. Te cuento que el 30 de Octubre nació nuestra nieta Ana Rocca, hija de Carmencita(3er. hijo), estamos disfrutando de ésta etapa en que la familia crece. Esperamos verte pronto. ¿llegás al festejo de M:Martha, el ll de diciembre? Un beso enorme y gracias por participar tus experiencias viajeras. Carmen.

Ser Viajera dijo...

Hola Carmen!
Qué lindo lo que decís... Cuando vuelva a Buenos Aires voy a colgar las fotos impresionantes que tengo de este súper y tan variado viaje. Las del pueblo azul parecen pasadas por un filtro...
Por suerte voy a estar para el gran festejo de M Marta! Llego justo, así que nos vemos allá
Besos para todos
Cana