17/11/07

En Escocia: De Edimburgo a la Isla de Skye

Hubiera podido irme al norte de Wales, a la isla de Anglesey, de la que mi amigo galés Dan me habló maravillas. Pero tenía una deuda pendiente y un sueño constante con Escocia, así que el lunes me tomé el tren en King's Cross y después de 4 horas y media bordeando el Mar del Norte arribé a Edimburgo. Eran las 3 de tarde, ya estaba oscureciendo y el frío me hizo dudar si no había errado de tren y había desembarcado en el Polo Norte. Pero no, ni bien salí de la estación de Waverley la idea que tenía de Edimburgo se hizo realidad.
Allí estaba, gris carbón, como si la historia de mil inviernos crudos con las chimeneas encendidas hubiera quedado grabada en la piedra de sus edificios. Sólida, elegante, imponente, pegada al mar pero sin mirarlo, con un río -el Dean- que la atraviesa por parques y barrancos cubiertos de árboles, 'Edinbra' tiene una Old Town del siglo XIII en lo alto de una colina y una New Town del siglo XVIII a sus pies. Cuál es más bonita, no lo sé.
La cuestión es que llegué a pie a Angledee, la guest house donde había reservado, dejé mi mochila, prendí las estufas al máximo, me puse más sweaters y salí a caminar.
Cinco de la tarde y ya había oscurecido completamente. No me importó, Edimburgo iluminada y decorada especialmente para Navidad parecía el escenario de un cuento. A las 6 y media entré en una taberna muy típica y comí pescado frito con papas fritas y panceta acompañados por una jarra enorme de cerveza negra. La vuelta a mi guest house fue antológica: me perdí. Opté por preguntar en un recodo del río bastante iluminado a un señor que esperaba el bus: Nou, mississ, rrong way. Tu de rraitt, streit to de rrraitt. Never stop. Olwais the Dean by ya sait. No es que no sepa escribir en inglés, es que los escoceses hablan así.
Edimburgo es una ciudad muy cuidada y de dimensiones perfectas; no puede creerse que sea capital de todo un país. A diferencia de Londres, aquí no existen los inmigrantes, ni los homeless, ni los ruidos estridentes, ni las sirenas, ni las aglomeraciones, ni los policías. El orden es total. Es tan pequeñita que nunca tuve necesidad de tomarme un colectivo. La caminé entera; las distancias entre los barrios parecen ser de juguete; sólo cuestan un poco las pendientes empedradas, especialmente en la Old Town, donde el Castle, que lo domina todo, parece sacado de una película. ¿De qué trabaja la gente para vivir tan bien? No lo sé. Pero a pesar del frío la pasan genial, arden los pubs y las taverns desde las 5 de la tarde, la gente camina por callejones oscuros sin miedo, las casas no tienen rejas, y cuando tienen las luces encendidas (o sea desde las 3 de la tarde) se ven a través de las ventanas chimeneas encendidas y enormes bibliotecas.
Edimburgo me colmó de felicidad 48 horas seguidas; a la tarde del segundo día me caminaban por el cuerpo las hormigas. Había estado hablando con algunos edimburgueses que había conocido por ahí y además me acechaba de manera fabulosa el entrañable recuerdo de mi amigo Grem, el escocés que conocí hace un tiempo en Santiago de Compostela. Jamás olvidaré que al hablar de Escocia me decía que lo mejor eran las Highlands, las tierras costeras del norte. Así que averigüé un poco en el Centro de Turismo y hacia allá me fui. Lejos, muy lejos: fueron 9 horas de bus a través de Escocia con dirección noroeste, porque mi destino final, ese lugar que de pronto moría por conocer, era la remotísima Isle of Skye. Fíjense en el mapa y lo comprobarán, un poco más y plantaba bandera en Islandia.
¿Qué decir del viaje? Cada vez amo más viajar en tren o en bus. El tiempo es el real, no el inventado y trastornado del avión. Es más, el avión debería dejar de existir. En el bus uno habla con quien se sienta a su lado (aunque a veces no entienda nada de nada), saca fotos por la ventana, escribe, marca el itinerario en el mapa, hace transbordos, conoce pueblos remotos, se muere de frío durante las esperas en las estaciones desiertas... O sea: genial.
La cuestión es que hice trasbordo en Glasgow, bordeé el famoso y enorme Loch (lago) Lomond, saqué millones de fotos trepada a mi asiento, me quedé boquiabierta con el paisaje otoñal, con la cantidad de lagos, con la soledad y los mínimos pueblitos de casitas blancas y techos de pizarra.
Fort William fue como llegar a las Malvinas, pero en dirección contraria. Mi compañero de asiento me la describió como una gran ciudad llena de tiendas, pero soplaba tan fuerte el viento que en vez de recorrer su calle principal, permanecí la hora de espera a que continuara el bus metida en un cíber, tecleando, temblando y tomando té.

Finalmente, desde un pueblito llamado Kyle of Lochalsh, cruzamos el puente (construido sólo hace 11 años) que salva el estrecho que separa Escocia de la mítica Isla of Skye. ¿Han escuchado un nombre tan sugestivo? Isle of Skye... Es hermoso. Suena a todo lo que uno puede imaginar. Yo sentí que estaba en los moors (páramos) de Wuthering Heights, aunque ya sé que Yorkshire, el lugar donde se desarrolla la espectacular novela de Emily Brontë, es en el nordeste de Inglaterra y no en el noroeste de Escocia. No importa; leí la novela a los 13, a los 20, a los 30, 35, 40 y un poco más, así que tengo permitido cualquier digresión. O sea que cuando finalmente me bajé del bus en Portree, la mínima capital de la isla, tuve la sensación de que me iba a encontrar con Heathcliff a la vuelta de la esquina y que yo era la mismísima Catherine Earnshaw, un tanto moderna porque llevaba mochila.
Era de noche cerrada, apenas brillaban unas lucecitas, lloviznaba, aullaba el viento y hacía un frío de mil demonios. Pregunté por la casa de Cris, la señora que me hospedaría, y caminé por un callecita de grava que se alejaba del pueblo preguntándome cuándo aparecería Heathcliff.
Cris me recibió como una madre que espera a una hija perdida. Un placer, aunque en un momento me pareció que me quería engordar para comerme en Navidad. ¡Cómo comen acá! Los scrumbled eggs de la mañana no sólo vienen con bacon y tomates, en Skye le agregan una loncha gruesa de salmón. De todas maneras comí todo lo que me pusieron en frente. Siempre. En lo de Cris, en la Tavern de Portree, en el Café de un pueblito lejanísimo llamado Uig.

De Skye tengo tanto para contar. Pero no puedo ser medianamente objetiva y deshacerme así nomás del temperamental Heathcliff y de la obstinada Catherine. Es que el paisaje salvaje, solitario, silencioso, brutal, es el que yo imaginé cada vez que leí esa maravillosa historia de amor y pasión. Así es Skye: cielos permanentemente cambiantes, lloviznas y arcoiris, playas vacías de arena oscura, cementerios con viejas lápidas que ha volteado el viento, pastizales verdes hasta la orilla del mar, casitas blancas salpicando las colinas, olas gigantes batiendo acantilados, barcas sobre pilotes, muelles de toscas maderas, gaviotas hamacándose en el viento, mareas que dejan kilómetros de piedras negras al descubierto, una carretera angosta que cada tanto es devorada por las tormentas, gente que saluda cuando sube o baja del único bus que recorre la isla, chimeneas encendidas en los mínimos pueblos, las calles y los caminos desolados, un barco yendo quien sabe a dónde en la distancia, islotes deshabitados en la nebina.
En un bus local recorrí entera the Isle of Skye. A las 4 de la tarde estaba nuevamente en Portree. Comí en la tavern, volví a lo de Cris, me di una ducha hirviendo y me metí en la cama. Estaba extenuada, aunque tardé horas en dormirme. Me la pasé hecha un bollo, escuchando cómo aullaba el viento.

2 comentarios:

patricia dijo...

Hola! soy patricia y vi en tu blog que fuiste a la isla de skye. (muy interesante tus historias de viajera!)

yo keria saber como llegar a esa isla de la froma mas facil y economica desde glasgow?


Gracias por la ayuda!


Patricia

Ser Viajera dijo...

Hola Patricia,
Desde Glasgow a Skye lo mejor y más económico es ir en bus. Yo lo hice así, y resultó genial, porque el bus recorre paisajes preciosos (Loch Lomond, Fort William). Te recomiendo que vayas directamente a la terminal de autobuses y compres un billete Glasgow-Portree (capital de la isla). Hay salidas diarias y son aprox. 6 horas.
Si quieres más info, mira en www.serviajera.com en el lateral derecho, bajo el titular UK 2007 podrás ver el mapa de mi itinerario y recomendaciones de hostal en la isla.
Que lo disfrutes viajera!