19/6/07

Babel

Mrs Chıppy era una gata de ojos enormes y piel atigrada que viajaba a bordo del Endurance en 1914. El barco era el del gran Sir Shackleton, un aventurero sin par que recorrió varios mares del mundo. En un viaje por los mares de Sur, el Endurance quedó varado entre los hielos y permaneció congelado durante un año entero. Después de mil penurias, la tripulación logró salvarse, pero Mrs Chıppy -que en realidad era gato y no gata- murió de frío. A pesar de que desde su muerte ya pasaron 90 años, hoy conocí a Mrs Chıppy en un velero de madera que en su honor lleva su nombre. Esto sucedió bajo un sol de 38 grados, en el puerto de Kas, en la Costa Licia de Turquía. La cuestión es que estaba secándome en una roca después de haber nadado un rato cuando se me acercó un inglés que resultó ser capitán de barco. David, el fogueado marino, se fue de Londres hace 25 años y nunca más volvió. Entre las espectaculares islas de las costas turca, griega y croata hizo su vida y se convırtió en capitán. Charla va, charla viene, terminé tomando cerveza en su espectacular velero de madera. Allí fue donde me enteré de la historia de Chippy, que mira como miró algún día pero sin frío embalsamada desde arriba de una repisa.
David no sólo me mostró la gata embalsamada, sino un libro que lleva su nombre, impresionantes fotos del Endurance congelado y de un ignoto y muy apuesto marinero con Chippy trepada sobre su hombro.
Mrs Chippy fue la excusa para una fabulosa tarde embarcada. Davıd suele ser anfitrión de clientes elegantes; esta vez sus huéspedes son dos parejas de ingleses muy posh que están recorriendo la Costa Licia. Cuando aparecieron, gritando al unísono Oh, Davıd, you brought a gırl! pasamos de las cervezas al vino turco, acompañado de deliciosos mezzes que salieron de la heladera.

El mundo, cuanto más grande, más pequeño. Me fui del Mrs Chippy con una invitación a cenar en el mejor restaurante de Kas, pensando qué atuendo más o menos pasable iba a inventar para la ocasión, cuando me topé con un personaje irreal. Pelo rubio-blanco cortado a lo vikingo, cara de vikingo, ojos de vikingo, la piel quemada por el sol, y un traje aerodinámico para andar en bicicleta. La bici, cargada con alforjas, estaba aparcada a un costado. El hombre, ido del mundo, escribía. Pero me miró cuando pasé a su lado y me sonrió.
Ignaci Gilden salió de su Bélgica natal hace más de cinco meses en viaje de peregrinaje. No es la primera vez que peregrina: orgulloso me mostró la libreta sellada del Camino a Santiago de Compostela. Ahora su meta es Jerusalem; el itinerario, en esta Asia tan convulsionada, lo decide a medida que avanza. Viaja con una carpa que arma donde puede; a veces se ha despertado con reflectores de la policía rodeándolo, otras con un rebaño de ovejas y cabras alrededor. Ignaci me contó que a los 40 años descubrió que era nómada. Eso fue el año pasado, cuando después de una crisis existencial terminó de aceptar que por sus venas corre sangre tribal, de pastores nórdicos. Muy naturalmente me confesó que hace unos días, estando en una aldea perdida en el campo, tuvo una revelación. Se le apareció su padre muerto hace años y le dijo que tuviera confianza, que a pesar de los obstáculos iba a llegar a Jerusalem.
Dejé a Ignaci sentado en el mismo lugar donde lo había encontrado, mirando al mundo que lo mira como si estuviera loco, me di una ducha volando y pasé de hablar de aparicıones y viajes astrales a opinar sobre la good life en Londres y París. La comida estuvo deliciosa, aunque el capitán David y sus huéspedes se agarraron una borrachera muy english, de ésas asquerosamente blandas, que les pone los cachetes rojos, los labios más finitos y las manos humedecidas. Ahí los dejé, mintiéndoles que Yes, of course, los vería mañana.
Para mañana todavía faltan muchas horas, las suficientes para decidir a dónde voy a ir cuando me despierte en la pensión White House. Eso es lo que vengo haciendo desde que llegué a Turquía. Viajo sin reservas de hotel, parando donde se me ocurre y decidiendo el itinerario sobre la marcha, de acuerdo a lo que me cuentan otros viajeros y a mi intuición. Pero tengo que reconocer que me cuesta tener la certeza que tenía al principio del viaje  Desde hace dos días estoy en el fabuloso Medıterráneo asiático, un paisaje espectacular de montañas boscosas que caen a pique al mar, islas deshabitadas y un mar de una transparencia profunda, pero extraño la Turquía interior, la de los simples campesinos, la de los burros que despiertan el día con sus rebuznos, la de los innumerables tés, la de las aldeas en donde al día siguiente de llegar ya me saludaban Merhaba María.
Dejar Cappadocıa fue como arrancar un enamorado de mi corazón. No exagero. Me fui rápido, casi a los apurones, sın darle tempo a Ferhat, a Ahmet, a Mostafá, a Hakım de decirme otra cosa más que Crazy woman por enésima vez; sin darme tiempo de decirles que adoraba ese lugar vacío e intenso, mi cuarto en la cueva, el polvillo blanco que se despegaba del techo y de las paredes, la comida que me preparaba Ahmet, las conversaciones tomando té en la terraza cuando caía el sol, la risa estridente de Ferhat cuando me pedía que pronunciara palabras en turco, la boca sin dientes del viejo Mostafá que me decía bajito, con un respeto ancestral, Merhaba lady.
Después de la última cena que me preparó Ahmet -costillas de cordero asadas en el piso de mi terraza, ensalada de ajíes y pepinos, y una sopa picante- fueron 12 horas nocturnas arriba de otro bus hasta Antalya, una ciudad enorme sobre el Mediterráneo oriental. Desde allí una combi hasta Olimpos. ¿Por qué Olimpos? Porque allí me mandaron, cual ganado, mis amigos de Cappadocia.
Creo que en un post anterior escribí que en Olimpos la gente vive en chozas sobre los árboles. La exageración es tan grande que me considero una mentirosa. Pero eso fue lo que entendí del rústico inglés de Ahmet. En realidad, Olimpos son unas sugestivas ruinas del siglo V antes de Cristo escondidas en una selva de pinos olorosos y laureles en flor rodeada de montañas colosales. A las ruinas las atraviesa un río de agua congelada que desemboca en una playa de película. El lugar es tan paradisíaco que hace unas décadas backpackers y hippies lo hıcieron suyo. Dormían donde podían, hasta que la cosa empezó a organizarse y se construyeron cabañitas de madera apretadas y encimadas contra y sobre los árboles. En una de esas chozas fui a parar yo. Fue alucinante caminar entre los sarcófagos de mármol abandonados en medio de la selva, escuchar el canto constante y estridente de las cigarras y darme el primer baño en el mar turco.
Sin embargo la sensación más fuerte fue pasar de una cueva silenciosa y hermética donde sólo oía mi respiración, a una cabaña desde donde se escuchaba clarito, clarito, como mis vecinos, durante toda la noche, hacían el amor.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

CANACAAAAAA
Hooooola,
Lei el blog "Babel"
Muy buena tu vida, salir de bañarte en aguas turcas y terminar a bordo del mrs chippy con el david! Torranta!! que bien la estas pasando, igual hay que tener huevos, confieso admirada... se te deben acercar como moscas todos esos tíos, hay mas gente dando vueltas por el mundo de lo que uno imagina, no? digo bohemios o simples viajeros...
que genial... nosotros con un pie en cusco para septiembre, estuve mirando tu blog de cusco enteeero y tu video. digo con un pie porque lo voy a tener que traer de vuelta antes de pisar suelito peruano señorita. se nos trunca el viaje, por falta de lugares para el camino del inca, condicion sine qua non para mi negro marido... quedara para el año proximo, ibamos a ir con pedro que tiene una semana de vacaciones en sept. todavia queda una esperanza, veremos cuando vuelva el negro del laburo que decidimos.
bueno me encanta seguirte por el mundo, cuidate. ya me vas a explicar el tema del chaman, la mano en el pecho y el puma, juro que no entendi nada, no se si quien era el puma o si el chaman se pueso como un puma cuando te tocó, ya me explicaras si vos entendiste algo.


me encanta que te comas la vida.
un beso grande
Tere

Ser Viajera dijo...

Hola Teresinha!!!!!!!!
Qué bueno que piensen en Cusco, hay que ir una vez en la vida. Es un viaje absolutamente inolvidable. Lo que me contás del Camino es tal cual, en agosto es complicado porque es el mes de los europeos. Yo armé el viaje tan rápido que no pude reservar y no lo hice. A mí no me importó... pero tengo ganas de volver y hacerlo!!!!!!
Cuando vuelva nos juntamos y te cuento lo del chamán, el puma, su mano en mi pecho y mi susto repentino...
Ojalá puedan organizarse y partir. No se lo pierdan!!!
Te dejo, me voy a bañaar. Estuve todo el dáa navegando entre islas paradisíacas y el sol y la sal me han matado.
Beso enorme para vos, tu Negro y los chicos.
Cana

Gloria Aranoa dijo...

Mi querida Cana:
Realmente no he tenido mucho tiempo para escribirte, pero SI!! para leer "todos" tus artículos. Realmente gozo tanto que pierdo la cabeza, me hablan y yo sigo viajando. Que viajes te estás haciendo, de locos, realmente me siento muy identificada con tus gustos, esos hospedajes, que son los que a mi me fascinan, que tienen algo de "muy especial". Qué lindo.
Además mientras leía me reía sola pensando en tus anécdotas con el idioma; especialmente la parte del omnibus y la bajada al taxi (imaginaba tu cara de susto, estupor y....). Yo que tuve la suerte de conocer "algo" de Turquia, y que sé que con Josu no había manera de que nos entendieran ni jota, te comprendo lo que habrá sido. Además nombrás sitios que nos traen recuerdos tan lindos Split, Croacia (que gente especial). Ahora Babel, ojito con tantos hombres especiales con que te codeas, aunque lo que no me gusta es que terminen en "total pedo" que desagradable, me los estoy viendo. Las comidas tambien uno está viendo el plato servido y........bueno todo, todo con una descripción que te hace sentir en la escena del lugar, me encanta!!!!!!!!.
Evidentemente tenés más alma de aventurera que la que me había imaginado, bueno la vida es una total aventura y hay que saber vivirla. Bueno Canucha, me sacan de lo que me gusta para ir a tasar una casa, qué bodrio, pero bueno hay que comer y gracias a esto también hemos podido viajar y esperamos hacer algún viajecito más.
Te mando un besote, esperando tu próximo escrito.

Anónimo dijo...

HOLAAA!!!!! que lugares!!!!
Todos viajamos con vos , leo todos los que llegan,pero no me resulta tan facil usar palabras para contarte las sensaciones que trasmitis en tus relatos.
Me divierto pensando que puedo estar viajando por esos lugares con Floro ,PATEANDO las rutas como van "cayendo", como decias vos por lo que te sugieren en el andar.....
Bueno cuñadita segui disfrutando de estos viajes incluyendo a los personajes que te cruzas en tu camino y nos vemos en otro viaje
ALE

Ser Viajera dijo...

Ale!!
Qué buena sorpresa!
Te juro que ustedes dos son mandados a hacer para hacer patear este tipo de viajes. Los dos tienen alma de viajeros y son medio hippones. Difrutarían horrores con absolutamente TODO, incluyendo penalidades y placeres.
Llegará el momento y querré ser la primera en escuchar SUS cuentos.
Un beso enorme Ale, y mil gracias por escribirme: me encanta!!!
Cana

Ser Viajera dijo...

Querida madrina,
Aunque me quedan unos minutos antes de subirme a un bus, no quería dejar de mandarte un beso enooorme desde esta tierra maravillosa. No tenía idea que ustedes habían estado aquí. Sos una viajera secreta!!!!!
Uhhh, me llaman... creo, porque sigo sin entender una palabra de turco!
Mil besos, y gracias por leerme y viajar conmigo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Cana