7/6/06

Bum Bum París

¡Ohhhh París!
Voy a escribir mil mails cortitos, porque esta computadora mesozoica del hostel corta en dos segundos... ¡¡Ya empecé 7 mails que se perdieron!!!
Estoy súper bien, pasándolo increíble. No he parado desde hace 4 dias, primero caminando como una loca y despues en bici. Si, me alquilé una y resultó lo mejor que podía hacer para conocer esta ciudad.
Los quiero muuuucho, sigo en otro mail









¡Ohhhh París! number 2
Sigo... 20 grados menos que en Madrid, boina hasta las orejas, campera y botas. Pero Paris florecido, todo verde y el ambiente de locos. Estoy en un hostel que me recomendó Fran, una ratonera de no creer en el corazón de Montmartre. ¡¡Seis personas mixed en una habitación de dos por dos con un bañiito inmundo!!! Aprendí en estos días que las mujeres definitivamente son más roñosas que los hombres. ¡My God! Pero qué importa, sólo duermo ahí, y encima, hoy, que es la última noche, me di el lujo de pedir un cuarto privado. O sea que fiesta, porque acabo de llegar de comer en un bistrot que ya le había echado el ojo en la calle Lepic, la mejor calle de Montmartre... y ahora les cuento qué comida...

¡Ohhhh París! number 3
Oui, oui mousieur, j'ai voudrais une tarte de chevre avec no sé qué, y de segundo un salmón con salsa no sé qué y dos bieres de vin rouge. Todo eso en una mesita mirando la curva de una calle empedrada en subida que termina en Sacre Cour.
¡¡Y hoy!! Ya sin mapa, dominando París como si fuera francesa (salvo por mi francés, que es un bochorno) devolví la bici justo al mediodía muy cerca de la Torre Eiffel, me compré un picnic y partí a desmayarme en Champs de Mars. Domingo, estaba lleno de gente. Comí, me tome una Heineken, leí y me quedé medio dormida al sol.

Y de pronto escuché tambores y trompetas. ¿¿Qué pasa??
Empezaron a aparecer bandas. De una en una, pensé que el espectáculo terminaría pronto, pero no. La máquina de fotos no me alcanzaba, estaba a dos manos, descalza, con todo tirado por ahí...








¡Ohhhh París! no sé qué número
Descalza, corria descalza de aquí para allá tratando de sacar fotos a todas las bandas que salían como hormigas de los senderos de Champs de Mars. De Bretaña, de Provence, de las parroquias de París... ¡Un flash! La gente no lo podía creer, al final terminó todo el parque repleto de bandas que se cruzaban y marchaban juntos. Los mejores: un grupo de Sant Denis, todos negros. Su música sonaba de una manera increíble, todos a su paso se ponían a bailar. Asi se me fue la tarde, corriendo, muriéndome de risa con el espectáculo, sacándome fotos con todos los gordos trompetistas que encontre por ahí.

Y eso sólo fue hoy.... Ufffff, qué ciudad.
¿Y Hemingway decía que París era una fiesta?
París SIGUE siendo una fiesta.
Una enorme y dorada fiesta, aunque pensándolo bien, el dorado no me gusta, prefiero los rincones bohemios de Montmartre, Le Marais, Le Quartier Latin... Son rojos, verdes, amarillos sobre un fondo gris, melancólico, romántico, pizarroso parisino.

Así, rapidísimo, desde esta fucking computer de la ratonera más tétrica de Montmartre, los quiero mucho.

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